miércoles 30 de enero de 2008

El Clima y la Humanidad

En 2004, Rajendra Pachauri, Director del IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change) publicó un artículo, titulado Climate and Humanity, en el que planteaba que, en el contexto del cambio climático, hay tres preguntas a las que debemos buscar respuestas. Las preguntas son:

1.- ¿De qué manera la acción humana ha influido en el sistema climático global de nuestro planeta?
2.- ¿Cuáles son los impactos del cambio climático, y qué tipos y hasta qué nivel de esos impactos son directamente atribuibles a la acción humana?
3.- ¿Qué puede hacer la especie humana para mitigar el problema en términos de gestión de las causas del cambio climático y de adaptación a los efectos del propio cambio, que parece es inevitable en la actualidad y también en el futuro?

Preguntas para meditar, que centran el problema en apartados muy concretos, y todavía sin respuesta completa, a pesar de los cuatro años transcurridos y de los nuevos conocimientos acumulados sobre el cambio climático, sus causas y sus efectos.

*Pachauri, R.K. 2004. Climate and Humanity. Global Environmental Change 14: 101-103.

domingo 27 de enero de 2008

Cine y Medio Ambiente. 11.- Grass: A Nation's Battle for Life

1925, 71 minutos, USA. Dirigida y producida por Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack. Escrita por Terry Ramsaye. Con Marguerite Harrison. Música (añadida en 1991) de Gholam Hossain Janati-Ataie, Kavous Shirzadian y Amir Ali Vahabzadegan.

Esta película narra la aventura de Marguerite Harrison, viajera y autora, Merion C. Cooper, explorador y director, y Ernest Schoedback, cameraman, desde Ankara, en Turquía, hasta el oeste del actual Irán, en lo que ahora son las provincias de Bakhtiari y Chaharnahal. El objetivo del viaje es encontrar a la tribu conocida como el Pueblo Olvidado y, cuando dan con ellos después de meses de viaje, descubren que son los bakhtiari. Una vez los encuentran, les acompañan en su migración anual, de 50000 personas, sus rebaños y enseres, en busca de pastos para el ganado. Atraviesan el río Karun y las montañas nevadas de Zardeh Kuh hasta llegar al país de la hierba.

Marguerite Harrison (1879-1967) fue periodista, documentalista, traductora y espía. Entre 1917 y 1923 espió a los revolucionarios rusos, fue capturada y permaneció algo menos de un año en la famosa cárcel de la Lubyanka, en Moscú. En Grass es la protagonista y la cámara nos enseña su viaje desde Turquía a Irán y la migración de los bakhtiari.
Merion C. Cooper (1893-1973) fue aviador, piloto de las fuerzas aéreas estadounidenses y polacas, aventurero, director, guionista y productor de cine. Su labor en Grass fue, sobre todo, la de explorador, director y productor. Su película más famosa es King Kong, estrenada en 1933.
Ernest B. Schoedsack (1893-1979) fue fotógrafo, cameraman, director y productor de cine. En Grass fue el cameraman, y ayudó en la dirección a Merion Cooper. Idéntica labor tuvo en King Kong.
Fue el primer documental de Cooper y Schoedsack, y tuvo en su estreno un gran éxito de público. Algunas escenas causaron un enorme impacto en su momento y, entre ellas, destaca el cruce del río Karun, que dura seis días, y causa la muerte de personas y ganado.
El film narra la parte central de la película, la migración de los bakhtiari, como un viaje al pasado. Al comienzo de la película, en los primeros carteles de texto, se dice que la humanidad conquistó el mundo viajando hacia el oeste (The way of the world is the west). Sin embargo, la ruta de Marguerite Harrison es hacia el este y, por tanto, hacia nuestros orígenes. Y allí, en el origen están los bakhtiari, el Pueblo Olvidado, y su modo de vida, profundamente integrado en el entorno, con sus rebaños y su eterna y anual migración en busca de hierba para el ganado. Es el retorno a la naturaleza, la huida de la civilización, es el motivo recurrente de vuelta a los orígenes de tantos movimientos ecologistas y conservacionistas.
Además, es una película sin protagonistas entre los bakhtiari, a pesar del intento de dar una cierta presencia al líder de la tribu y a su hijo, pero acaban siendo poco más que un escaso contrapunto de las espectaculares escenas de todo un pueblo en marcha por llanuras, ríos y montañas.

*Barnouw, E. 1993. El documental. Historia y estilos. Ed. Gedisa. Barcelona. 358 pp.
*León, B. 1999. El documental de divulgación científica. Ed. Paidós Ibérica. Barcelona. 190 pp.

domingo 20 de enero de 2008

Cine y Medio Ambiente. 10.- El mundo del silencio

1955, Francia, 86 minutos. Título original: Le monde du silence. Dirección y Guión: Jacques Cousteau y Louis Malle. Fotografía: Edmon Sechan. Música: Yves Baudrier. Intérpretes: Jacques Cousteau, Fréderic Dumas, Albert Falco. Palma de Oro del Festival de Cannes de 1956. Oscar al Mejor Documental en 1957.

Es una de las primeras películas que muestra imágenes del mundo submarino. Al inicio del film, una voz en off dice A cincuenta metros de la superficie, unos hombres ruedan una película. Provistos de escafandras autónomas de aire comprimido, están liberados de peso. Evolucionan libremente. Era el sueño de Jacques Cousteau: alcanzar la libertad en el mar.
Es en el Calypso, un dragaminas reconvertido en barco de exploración submarino, en el que Cousteau y su grupo viajan por el Mediterráneo, el Mar Rojo y el Océano Índico y, a partir de 1951, ruedan cientos de horas de película. Son 25000 metros que quedan reducidos a 86 minutos en la versión para el público. En la actualidad, algunas de las escenas chocan con las buenas prácticas que se suponen en el buen cine de divulgación de la naturaleza: uso de dinamita, matanza de tiburones, daños y arponamiento de ballenas,... Pero la película es anterior a la protección de las especies y al movimiento ecologista. Como ejemplo, se puede resaltar que el libro del mismo título, anterior en varios años a la película, no se menciona la contaminación del mar ni la desaparición de especies, excepto una cita a la extinción de la foca monje en el Mediterráneo a causa de su cacería, iniciada en el siglo XVII, para comercializar su piel.
Jacques-Yves Cousteau (1910-1997) fue el líder de la exploración submarina, el inventor junto al ingeniero Emile Gagnan de la escafandra autónoma y un magnífico divulgador y relaciones públicas que popularizó las imágenes del fondo del mar en todo el mundo. En 1936 diseñó un modelo de gafas submarinas y la visión del fondo del mar le subyugó de tal manera que dedicó el resto de su vida a su estudio y divulgación. Fue en Bandol, un pueblecito de la Costa Azul, donde ensayó por primera vez la escafandra autónoma que había diseñado con Gagnan. Entonces era oficial de la marina francesa y consiguió, con otros militares y personal civil, mejorar su invento y desarrollar la fotografía y la cinematografía submarina. En la década de los cuarenta, con la colaboración de Frederic Dumas, y todavía en guerra, filmó su primera película submarina; se tituló Por 18 metros de fondo. Su estreno fue privado, en el París ocupado y ante un auditorio de generales alemanes.
Después de la guerra, en 1950 y con la ayuda económica del millonario Leonel Guinness, adquirió un antiguo dragaminas reconvertido en ferry y lo transformó en barco oceanográfico. Fue el Calypso, el barco mítico que le llevó a explorar los mares de medio mundo.
En 1957 fue nombrado director del Museo Oceanográfico de Mónaco y, a partir de entonces, no cesó de recibir honores y agradecimientos de todo tipo de instituciones a nivel mundial. Y fue en 1960, con ocasión del vertido al mar de residuos radiactivos de la Comunidad Europea de la Energía Atómica, cuando tomó conciencia del problema que suponía la contaminación marina y comenzó a promover acciones para evitarla.
El compañero de Cousteau en la dirección y el guión de El mundo del silencio, Louis Malle, que en la época del rodaje tenía 23 años, fue después uno de los directores de más prestigio del cine francés. Filmó 26 películas entre El mundo del silencio, que fue la primera, y 1994. Fue nominado tres veces a los Oscars y recibió numerosos premios en festivales de cine y galas anuales.

*Cousteau, J.-Y. & F. Dumas. El mundo del silencio. Selecciones del Reader's Digest. Madrid. 1957.
*Martí, O. 1997. Cousteau entra en el mundo del silencio. El País, 26 junio.
*Rasso, M. 2005. Réquiem por el mito: Calypso. Escafandra, enero, 4 pp. http://www.mar-ivysub.com/Calipso.htm

sábado 19 de enero de 2008

Ecotopia

Ernest Callenbach, nacido en 1929, es un conocido ecologista y escritor estadounidense que publicó en 1974 la novela que le hizo famoso. El título original y completo de su libro es Ecotopia: The Notebooks and Reports of William Weston. Editada por una pequeña editorial, para la década de los ochenta ya había vendido más de 300000 ejemplares, y se había convertido en un texto muy influyente en el movimiento de verdes y de ecologistas. No es de extrañar debido al atractivo de la utopía ecologista que el tema principal de su argumento.
La acción se situa en 1999 y, para entonces, los estados de Washington, Oregon y el norte de California llevan dos décadas separados de Estados Unidos. El periodista William Weston es obligado por el gobierno de Estados Unidos a viajar al nuevo país, llamado Ecotopía, para conocerlo, informar y, si es posible, convencer a los ecotopianos de lo equivocado de su actitud. Pero ocurre lo contrario; encuentra enormemente atractivo su modo de vida, aprueba la manera en que el nuevo estado ha domesticado la tecnología y admira la actitud de sus ciudadanos para evitar suponer un gasto mayor de lo que devuelven al entorno. Lo que propone Callenbach es una sociedad con una nueva ética, basada en la sostenibilidad, que permita a la especie humana salir de las continuas crisis ecológicas que va creando con su actitud ante el mundo. Ante la nueva sociedad que descubre, William Weston acaba convirtiéndose en un ecotopiano.
Callenbach no es un escritor ludita, es decir, no rechaza la tecnología pero propugna una selección consciente, basada en la sostenibilidad, de la tecnología que utilicemos. Todos los hallazgos tecnológicos de su libro se basan en extrapolaciones de descubrimientos publicados en revistas de gran tirada como, por ejemplo, Scientific American. Pero la sociedad que crea pone a la colectividad por encima del individuo y el dilema creado entre felicidad o libertad, se deja de lado ante el convencimiento del autor de que todo tiene solución si existe un fuerte control social de todos los intercambios entre la especie humana y el entorno. En resumen, el ecologismo creará la sociedad perfecta.
Años más tarde, en 1981, Ernest Callenbach escribió una continuación de Ecotopia, titulada Ecotopia Emerging, que en realidad narraba la secesión de Estados Unidos y la formación del nuevo país.

*Ernest Callenbach. Ecotopía. Trazo Ed. Zaragoza. 240 pp. 1980.

*Clute, J. & P. Nicholls (Eds.). 1995. The Encyclopaedia of Science Fiction. St. Martin's Griffin. New York. 1386 pp.
*Tschachler, H. 1984. Despotic reason in Arcadia? Ernest Callenbasch's ecological utopias. Science Fiction Studies 11: 304-317.
*1996. The evolution of ethics. http://www.shadesofmaybe.com/the-evolution-of-ethics/

miércoles 16 de enero de 2008

Mala tierra

Los americanos son diferentes. A veces uno piensa que son como los europeos, pero con coches más grandes y unas costumbres un tanto bárbaras. Pero no lo son. La cultura y el carácter americano son consecuencia de una serie de circunstancias ambientales, geográficas e históricas, entre las cuales se encuentra la conquista del Oeste. Este libro, aunque está dentro de una colección de novelas de viajes, en realidad es más bien un documental sobre la historia de una serie de familias que se asentaron a finales del siglo XIX en las llanuras del Estado de Montana. Esa zona comenzó su desarrollo a consecuencia de la llegada del ferrocarril: la compañía anunciaba, en panfletos que se distribuían por Estados Unidos y Europa, a Montana como una tierra de promisión, y concedía de forma gratuita terrenos de 320 acres (media sección) a quien lo solicitara. Hasta entonces, aquella zona aparecía en los mapas como el Gran Desierto Americano, pero la necesidad de clientes de las compañías de ferrocarriles les hizo lanzar esa agresiva campaña de publicidad que llevó a miles de emigrantes a las badlands, las malas tierras, de Montana.
Vivir de aquellos terrenos regalados en una zona semiárida como lo era Montana, era una historia diferente, y el hecho de que cada familia se asentara en el centro de su concesión, a kilómetros del vecino más cercano, y sin más núcleo de población de referencia que la parada del ferrocarril más cercana, hizo que se conformara el carácter del granjero y ganadero del oeste americano de una forma muy particular. Para empezar, el hecho de que el gobierno y el ferrocarril los engañara con respecto a las posibilidades de la tierra que les regalaban, los hizo desconfiar de los federales. Además, los ciclos periódicos de sequía, entre los que destaca el que coincidió con la Gran Depresión en los años treinta, y las durísimas temperaturas invernales hicieron que mucha gente emigrara más hacia el oeste todavía, hacia el estado de Washington y hacia toda la costa oeste de Estados Unidos.
Es un libro con un cierto hilo narrativo, que no es el del viaje del autor, sino el de las familias que se asentaron en Montana y cuya vida en parte imagina y en parte reconstruye, y las descripciones de los paisajes, de las gentes, de los diferentes pueblos de Montana y su nueva versión del sueño americano, como el del pueblo de Ismay, que decidió cambiar su nombre por Joe (por Joe Montana, un jugador de fútbol americano) para ver si atraían al turismo y salían en televisión.
Es un libro de viajes que, a la vez que nos lleva por el paisaje de Montana, nos hace pensar en cómo la geografía, el medio ambiente en suma, condiciona la historia, y viceversa.

*Jonathan Raban. Mala tierra. Viaje por los yermos de Montana. Ed. Península. Barcelona. 336 pp. 2001.
*Atalaya: Desde la tela de araña: http://atalaya.blogalia.com/historias/36713
*Tom Cahill. Bad Land: An American Romance, Jonathan Raban. Book Review. http://www.bootsnall.com/reviews/feb02raban.shtml
*Ron Hogan. Jonathan Raban. Shipwreck on the High Plains. http://www.beatrice.com/interviews/raban

martes 15 de enero de 2008

Cine y Medio Ambiente. 9.- Las uvas de la ira

1940, USA, 129 minutos, Título original: The Grapes of Wrath. Dir.: John Ford. Guión: Nunnally Johnson (según la novela de John Steinbeck). Música: Alfred Newman. Fotografía: Gregg Toland. Intérpretes: Henry Fonda, Jane Darwell, John Carradine, Charley Grapewin, Dorris Bowdon, Russell Simpson, John Qualen, Charley Grapewin. Oscar al Mejor Director (John Ford) y la Mejor Actriz Secundaria (Jane Darwell).

Situada en la época de la Gran Depresión, en la década de los treinta, esta película narra la historia de los Joad, una familia de granjeros de Oklahoma que tiene su granja en régimen de aparcería. La familia lleva en la granja más de cincuenta años, pero cuando llega la sequía no pueden pagar la renta ni los préstamos y el banco se queda con la tierra y les deshaucia. Deciden emigrar a California para trabajar como temporeros de la fruta. Es un viaje largo y difícil y California no es el paraíso que les habían contado: salarios bajos, explotación, miseria, vida en campamentos provisionales, violencia de la policía y los matones de los propietarios de las tierras,... Tom Joad, el hijo mayor, se relaciona con los sindicatos incipientes que intentan mejorar las condiciones de vida y trabajo de los temporeros pero, en una pelea con los matones de los terratenientes, mata a un hombre y tiene que huir. Califronia no es la solución a la miseria pero, en un final lleno de esperanza, Ma Joad dice que ya no tiene miedo a nada y que nunca serán vencidos porque We are the people....

La mayor parte de las personas conocen los desastres naturales no por conocimiento propio, de lo que deben estar agradecidos, sino de fuentes diferentes de la propia experiencia personal. Entre esas fuentes, en nuestra sociedad, están los medios de comunicación, la literatura y el cine. Las uvas de la ira es una película que parte de un desastre, de un desastre ecológico provocado por la mano del hombre, en un tiempo histórico muy cercano al nuestro y, por lo tanto, bien documentado. Sólo son veinte minutos de la película, los primeros veinte minutos, pero la vida de los protagonistas queda marcada para siempre por el desastre que, en realidad, lo habían provocado ellos mismos aunque no eran conscientes de ello ni cuando lo hicieron ni ahora que son los damnificados. Son los agricultores del Medio Oeste americano, son los granjeros de las Grandes Llanuras del centro de América del Norte.
Si vemos el resto de la película entenderemos mejor por qué los agricultores se comportaron como lo hicieron y las consecuencias de su conducta. Y también entenderemos la agricultura norteamericana y lo que supone de explotación económica y social tanto a mediados del siglo pasado como en la actualidad. Es la primera agricultura del mundo, la que más energía gasta, la más productiva y la más eficaz.
Dust Bowl es el término que se aplica a una zona agrícola de baja pluviosidad, con sequías periódicas y erosión producida por el viento y las malas prácticas agrícolas. En el Medio Oeste, en la década de los treinta, la sequía, la erosión, la Gran depresión y los bancos provocaron la desaparición de muchas pequeñas granjas, su conversión en grandes explotaciones mecanizadas y la emigración hacia California de miles de granjeros arruinados. La sequía comenzó en 1933 y duró hasta 1940. Llovió de nuevo, se acabaron las terribles tormentas de polvo, las cosechas crecieron, volvió la prosperidad económica y se acabó el Dust Bowl.
Dos datos: en primer lugar, en el Medio Oeste, el único cambio en la agricultura actual, tan moderna y eficaz, respecto a la que se arruinó en los treinta es ninguno, únicamente las explotaciones son más grandes y están mecanizadas. Y en segundo lugar, la emigración a California supuso la llegada a aquel Estado de unos 300000 temporeros cuando hasta entonces sólo se habían necesitado unos 20000; el resultado fue una caída espectacular de los salarios y un enriquecimiento inmediato de los propietarios de la tierras.
Y sigamos. Los emigrantes fueron hacia el oeste, como siempre había sido, en sus viejos coches, en desvencijadas camionetas, colándose en los trenes de mercancías o andando. Escuchaban las baladas de Woody Guthrie (una de ellas se titulaba precisamente Tom Joad), inspiraron películas como El viento, de Victor Sjostrom, y libros como Las uvas de la ira, de John Steinbeck.
Llegan los emigrantes a California. Más de 300000. John Steinbeck, periodista y escritor, nacido en 1902 en Salinas, California, conocía muy bien el campo californiano y cómo funcionaba para ser un negocio tan rentable. En 1936, trabajaba en el The San Francisco News y le encargaron una serie de reportajes sobre la vida de los temporeros en California. Fueron siete reportajes que, en el mismo año, se publicaron reunidos en un libro titulado The Harvest Gypsies: On the road to the Grapes of Wrath, traducido a nuestro idioma como Los vagabundos de la cosecha. Los artículos relatan de manera directa, exacta, cruda y, a la vez, apasionada la explotación despiadada y y el duro trato a que son sometidos los temporeros.
De este trabajo de campo de Steinbeck, de estos vagabundos de la cosecha nació en 1939 Las uvas de la ira, la obra más conocida del autor, que recibió por ella el Premio Pulitzer en 1940 (fue Premio Nobel en 1962). En Estados Unidos, desde su publicación, se han vendido más de 50000 ejemplares cada año. Narra la historia de los Joad, que inspiró después a Nunnally Johnson para escribir el guión de la película, y además se intercalan una serie de capítulos, la mitad del libro en realidad, que ubicarán la odisea de la familia en un contexto más amplio que, en la película, sólo aparece insinuado a través de personales como Muley, Casy o el propio Tom Joad.

*John Steinbeck. (1936). Los vagabundos de la cosecha. Libros del Asteroide. Barcelona. 86 pp. 2007.
*John Steinbeck. (1939). Las uvas de la ira. Alianza Ed. Madrid. 656 pp. 1998.

*Eduardo Jordá. 2007. Prólogo: El fantasma de Tom Joad. En Los vagabundos de la cosecha, de John Steinbeck. p. V-XXVIII. Libros del Asteroide. Barcelona.
*Geoff Cunfer. 2004. The Dust Bowl. EH.Net Encyclopedia, edited by Robert Whaples. August 19. http://eh.net/encyclopedia/article/Cunfer.DustBowl

miércoles 9 de enero de 2008

Los universitarios españoles y el medio ambiente

En noviembre de 2007 y en la revista Science Education, Rosario Fernández Manzanal y su grupo, de la Universidad de Zaragoza, publicaron un artículo sobre la actitud hacia el medio ambiente de los estudiantes de su universidad. En primer lugar, diseñaron una encuesta para evaluar esa actitud; en concreto, los autores intentan conocer a través de la encuesta los rasgos específicos de la actitud hacia el medio ambiente de los universitarios y, posteriormente y para probar la encuesta, responder a dos cuestiones concretas: si las universitarias son más propensas a preservar el medio ambiente que los universitarios y, en segundo lugar y comparando los alumnos de primer y de último año de carrera, si los estudios universitarios mejoran la actitud hacia el medio ambiente.
En total se pasó el cuestionario a 952 estudiantes; 329 ayudaron a validarlo y, en una segunda fase, 623 alumnos contestaron a la encuesta para evaluar su actitud hacia los problemas medioambientales. En esta segunda fase, los alumnos eran de primer y último años de carrera y pertenecían a diez centros de la universidad, todos ellos con asignaturas más o menos relacionadas con el medio ambiente (biología, geología, veterinaria, geografía, magisterio,...).
Una vez validado el cuestionario en la primera fase del trabajo, los resultados más interesantes en cuanto a la actitud de los universitarios ante el medio ambiente los resumo a continuación. Las facetas del comportamiento ante el medio ambiente más interesantes para los universitarios son, de mayor a menor importancia, la necesidad de una mayor educación ambiental, la importancia de los trabajos de campo y de las actividades concretas en la educación sobre el medio ambiente, la contaminación, la conservación del medio y, en último término, la disposición a involucrarse en actividades en favor del medio ambiente. En conclusión, y según la bibliografía revisada por los autores del trabajo, los universitarios no se diferencian, en cuanto a su actitud respecto del medio ambiente, de cualquier otro segmento de población, sea cual sea su edad o nivel educativo.
En cuanto a las preguntas concretas que buscaban respuesta con el uso de este cuestionario y en primer lugar, las universitarias obtienen mayor puntuación que los universitarios, sobre todo en cuanto a la necesidad de la conservación del medio y a las conductas favorables al medio ambiente. Y los alumnos de último año tienen una actitud más favorable al medio ambiente que los de primer año, aunque queda por aclarar si este resultado se debe a los estudios universitarios cursados o a una cuestión de madurez personal por tener mayor edad.

*Fernández-Manzanal, R., L. Rodríguez-Berreiro & J. Carrasquer. 2007. Evaluation of environmental attitudes: Analysis and results of a scale applied to university students. Science Education 91: 988-1009.

domingo 6 de enero de 2008

Algo nuevo bajo el sol

*John R. McNeill. 2003. Algo nuevo bajo el sol: historia medioambiental del mundo en el siglo XX. Alianza Ed. Madrid. 504 pp.

John R. McNeill es, desde 1985, profesor de la Universidad de Georgetown. Nacido en Chicago e hijo del también historiador William H. McNeill, se graduó en la Duke University en 1977 y se doctoró en 1981 en la misma universidad. Enseña historia internacional e historia del medio ambiente. Sus líneas de investigación actuales, siempre dentro del área de la historia del medio ambiente, son la fiebre amarilla en América, la Guerra Fría y los combustibles fósiles. Entre sus muchas publicaciones, destaca el libro que aquí tratamos, publicado en New York en 2000 y traducido al español en 2003.
Ya he comentado antes la relación, no siempre analizada en profundidad, entre el medio ambiente y la historia de la humanidad (Historia y Medio Ambiente, El clima y la historia). El libro que aquí comento es más extenso en datos e interpretaciones y, a la vez, más conciso pues trata únicamente del medio ambiente en el siglo XX. El autor asegura que los cambios ambientales inducidos por el hombre ensombrecen la importancia que se confiere a hechos históricos considerados esenciales en la historia del siglo XX, como son las dos guerras mundiales, la energía nuclear o la lucha contra el analfabetismo. También estudia los motores de los cambios: superpoblación, ciudades cada vez más grandes, mayor gasto de energía y nuevas tecnologías. Y, sobre todo ello, la pesada carga de considerar el crecimiento económico como la mayor prioridad de cualquier grupo humano, sea del tamaño que sea. McNeill concluye que necesitamos conocer mejor e interpretar adecuadamente las interacciones entre la historia ecológica y la historia socioeconómica de la humanidad porque sólo cuando se estudian en conjunto adquieren sentido.
Desde el año 1800 al 2000, la población ha crecido más de seis veces, las economía mundial más de cincuenta veces y el uso de la energía más de cuarenta veces. La historia del planeta Tierra ha entrado en una nueva era, empujada por la especie humana y dejando atrás a la geología, y lo ha hecho en el siglo XX. En el comienzo del siglo XXI nos alcanzan los efectos de lo que ocurrió en los anteriores doscientos años: cambio climático, agujero de la capa de ozono, contaminación, tala de bosques, superpoblación, hambre, etcétera. Conocer la historia y, sobre todo, aceptar que el futuro está estrechamente ligado a la ecología del planeta quizá nos permita cambiar actitudes y conducta y, de alguna manera, controlar el futuro.
Este libro es una síntesis rigurosa y completa y, sin embargo, fácil de leer, de la trasformación de nuestro planeta y de la humanidad durante el siglo XX. Los datos son muchos pero más importantes son las interpretaciones: un nuevo punto de vista sobre nuestro pasado. Quizá nos ayude a comprender el presente y cambiar el futuro.

*Blackbourn, D. 2001. The prodigal century. London Review of Books 7 June.
*Calvo Roy, A. 2003. La ecología, idiotas, la ecología. El País 12 julio.
*Steffen, W., P.J. Creutzen & J.R. McNeill. 2007. The Anthropocene: Are humans now overwhelming the great forces of nature? Ambio 36: 614-621.

miércoles 2 de enero de 2008

Cine y Medio Ambiente. 8.- Silver City

2004, USA, 130 minutos. Dirección, guión y montaje: John Sayles. Intérpretes: Danny Huston (Danny O'Brien), Chris Cooper (Dickie Pilager), Richard Dreyfuss (Chuck Raven), Sal López (Tony Guerra), Maria Bello (Nora Allardyce), Daryl Hannah (Maddy Pilager), David Clennon (Mort Seymour), Miguel Ferrer (Cliff Castleton), James Gammon (Sheriff Joe Skaggs), Billy Zane (Chandler Tyson), Kris Kristofferson (Wes), Mary Kay Place (Grace Seymour), Tim Roth (Mitch Paine). Producción: Maggie Renzi. Música: Mason Daring. Fotografía: Haskel Wexler.

Silver City es una película ambientada en Colorado durante la campaña electoral para las elecciones a gobernador del Estado. Es una sátira política con tintes dramáticos y de cine negro. Quizá está indefinición de género y la consiguiente confusión en el guión y el montaje impiden que Silver City sea una película redonda; es muy interesante pero, y sobre todo al final, es irremediablemente confusa.
En la historia, el candidato a gobernador, que aparece siempre enfrentado con la gramática y en una especie de inteligente parodia de Bush hijo (por algo le llaman Dickie el Corto), es el hijo de un senador del Estado y, por tanto, el heredero de una formidable dinastía de políticos de derechas. Mientras intenta abrirse camino hasta el despacho del gobernador, aparece en un lago un misterioso cadáver que amenaza su campaña, su imperio familiar, y el apoyo de los grupos económicos que mueven los hilos. El astuto jefe de campaña del candidato (un repelente Richard Dreyfuss) contrata los servicios de un antiguo periodista experto en destapar la corrupción y convertido ahora en detective privado, para investigar las posibles relaciones entre el cadáver y los muchos enemigos de la familia del aspirante, amenazarlos y silenciarlos. En la mejor tradición de la novela negra americana, la investigación empieza como una más, pero las pistas acabarán conduciendo a un submundo de personajes relacionados con grupos económicos de ideología fascista, inmigración ilegal, contaminación de suelos y de aguas en empresas de minería, chanchullos urbanísticos e imperios mediáticos. El investigador, acostumbrado a la corrupción como el paisaje de cada día, reacciona ante la inmigración ilegal y la contaminación provocadas por quienes le contrataron, y acaba perdiendo su trabajo. Sin embargo, y en un final feliz para no desmoralizar del todo al espectador, por lo menos recupera a su chica. Y el candidato a gobernador nos obsequia con un discurso final, adornado de peces muertos, que es un buen resumen de la película.