sábado 11 de julio de 2009

Especies raras

La teoría dice que en la extinción de especies raras no puede deberse a la acción del hombre pues, al ser tan escasas, los costes superan a los posibles beneficios. Sin embargo, el grupo dirigido por Franck Courchamp y Elena Angulo, de la Universidad París Sur, asegura que es precisamente su rareza la que contribuye a su extinción por acción humana o, en términos técnicos, antropogénica. La especie humana da más valor a las rarezas que a lo que es común. El grupo de Courchamp y Angulo lo ha demostrado de una manera sencilla y rápida: ha creado una página web de fauna en la que ha colocado dos colecciones de diapositivas de fotos de animales, una de ellas de especies raras y otra de especies comunes. Después de 4941 visitas, aproximadamente la mitad (el 48%) intenta entrar en una sola de las colecciones, y de ellos, más del 60% entra en el catálogo de especies raras. De la otra mitad, la que intenta entrar en las dos colecciones, el 67% entra finalmente en las especies raras. En resumen, el público valora más la rareza; más adelante volveré sobre ello.
En otro trabajo, Courchamp y Angulo enumeran los efectos de esta querencia por la rareza que, como consecuencia, elimina o aminora el factor económico en su captura que mencionaba al principio: el dinero que se llega a pagar por animales raros como mascotas, como trofeos de caza, para exhibirlos en un zoológico o para colecciones de científicos, museos o aficionados, como atracción de viajes de ecoturismo, o para su uso en la medicina tradicional. Todo ello, y quizá alguna otra causa, llevan a la extinción a través del efecto Allee.
El efecto Allee se refiere a la extinción de una especie cuando la densidad de población es extremadamente baja y por razones de su comportamiento se impide su reproducción. Por ejemplo, si hay tan pocos ejemplares que los sexos no se encuentran para reproducirse o, si cazan en grupo, si no hay suficientes cazadores y la presa se escapa. Y también puede producirse el efecto Allee si es la especie humana la que impide la reproducción de la especie y es entonces cuando se le denomina antropogénico. Courchamp y Angulo aseguran que, en nuestro amor por la rareza, estamos contribuyendo a la extinción de especies por el efecto Allee. Por ello, aconsejan a los conservacionistas que no basen sus campañas de conservación en especies raras pues, de inmediato, aumentan su valor para muchas de las causas que he mencionado más arriba y contribuyen a su captura.

*Angulo, E. & F. Courchamp. 2009. Rare species are valued big time. PLoS ONE 4: e5215.

*Courchamp, F., E. Angulo, P. Rivalan, R.J. Hall, L. Signoret, L. Bull & Y. Meinard. 2006. Rarity value and species extinction: The anthropogenic Allee Effect. PLoS Biology 4: 2405-2410.

domingo 5 de julio de 2009

Verdes a los quince años

Esta es una entrada breve y con muchos vínculos. La OCDE es la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico; tiene 30 estados miembros y su objetivo es promover y coordinar sus políticas económicas y sociales. En los últimos años ha promovido el Informe PISA (Programme for International Student Assessment) para evaluar la enseñanza en los países miembros y algunos más que se han adherido voluntariamente. En el Informe de 2006 se hizo un seguimiento de los conocimientos científicos de más de 400000 estudiantes de quince años en 57 países.
A partir de los datos de PISA 2006, Davir Baker y su grupo, de la Universidad de Pennsylvania, elaboraron un informe, titulado Green at Fifteen?, reuniendo las respuestas relacionadas con el medio ambiente. Este informe se puede obtener en pdf en la página web de la OCDE. Después del análisis de los datos, y sólo voy a exponer una de las conclusiones (para el resto recomiendo leer el informe completo), se detecta que los jóvenes que mejor conocen los problemas ambientales de nuestro tiempo, son los menos optimistas con su solución y con su futuro y, por el contrario, los más ignorantes son los más optimistas. Un antiguo refrán del campo español ya decía que La ignorancia es muy atrevida, y, visto lo visto, tenía razón.

*OECD-PISA. 2009. Green at Fifteen? How 15-year-olds perform in environmental science and geoscience in PISA 2006. OECD. 117 pp.